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martes, mayo 13, 2008

Veni, Creator Spiritus


Es lo que se canta en las graduaciones de la carrera: Veni, Creator Spiritus, mentes tuorum visita. Se trata de la secuencia de la misa de Pentecostés, ayer mismo. La versión que se escucha en las facultades y en la iglesia es la del canto gregoriano, un canto monódico muy bello. Se atribuye su composición a Rabano Mauro, un padre de la iglesia del que vivió entre los siglos viii y ix.
Otros compositores posteriores han transformado el canto hasta lograr una verdadera obra de arte: es el caso del inglés John Dunstable. Astrónomo y músico, compuso el Veni, Sancte Spiritus a partir del Veni, C.S. y el Veni, S.S., hasta esculpir la pieza en orfebrería para el oído.
Compuesta en 1431, es un motete para tres voces con la imitación como recurso estrella. Busquen una buena grabación de la secuencia o subscribirse a
Naxos.

viernes, febrero 22, 2008

El nombre de las notas


Se atribuye a Guido d'Arezzo la asignación de los nombres de las notas en Occidente, a partir de un himno a San Juan, el Ut queant laxis, destacando la primera sílaba de cada hemistiquio. Asumido por todos, la nomenclatura de Guido ha permanecido hasta ahora en los países latinos.
En el mundo anglosajón se utilizan las primeras letras del alfabeto desde la nota la: a b c d e f g, añadiendo 'sharp' o 'flat' para 'sostenido' y 'bemol'.
La notación germánica es más específica: entre la 'a' y 'b' se cuela la 'h', el si bemol.
Para que luego no digan por ahí que los españoles no hemos pintado casi nada en esto de la música, publicado en Bolonia, en 1482, un andaluz de Baeza, Bartolomé Ramos de Pareja, escribió un tratado titulado De Musica Tractatus sive Musica practica, donde el autor lanza una propuesta de nomenclatura bastante lógica: "psal-li-tur-per-vo-ces-is-tas", algo así como "se canta con estas palabras", repitiendo la última nota que da nombre a la escala.
Muy original, yo estoy con Bartolomé.

sábado, abril 07, 2007

Nuper rosarum flores



Fecha: 25 de marzo de 1436, festividad de la Anunciación y del año nuevo en Florencia. Asistido por su séquito, el papa Eugenio IV volvió a consagrar la vieja catedral de Florencia, Santa Reparata, y la rebautizó como Santa María del Fiore. La ocasión marcó la culminación del proyecto de reconstrucción iniciado siglo y medio antes, entre 1290 y 1300, ya la casi terminación de la magnífica cúpula octogonal de Filippo Brunelleschi, uno de los hitos de la arquitectura occidental. Para esta ocasión fue para la que Guillaume Dufay compuso su grandioso motete isorrítmico Nuper rosarum flores, una de las composiciones del siglo XV sobre las que más se ha escrito.


Las razones por las que Nuper rosarum flores ha cautivado la imaginación de los investigadores y ha fascinado a tantos públicos ha podido ser tanto su despliegue espectacular de simbolismo como su belleza intrínseca.


En 1973, el simbolismo fue interpretado como la plasmación sonora de las proporciones del la misma Santa María del Fiore mediante las proporciones isorrítmicas 6:4:2:3, concretamente, las proporciones de la nave (6) con respecto al transepto (4), al ábside (2) y a la elevación de la cúpula (3). De acuerdo con esta hipótesis, Dufay habría sabido de estas proporciones a través del mismo Brunelleschi, ya que ambos estaban en Florencia por aquel entonces.


Ahora sabemos que las proporciones de la catedral no son exactamente 6:4:2:3 y que el simbolismo está en otra parte. Dufay, bien versado en teología, derivó las proporciones de una tradición bíblica, según la cual la relación 6:4:2:3 describía las proporciones del Templo de Salomón: el largo total era de 60 codos (un codo son unos 45 centímetros); la "nave", 40; el sancta sanctorum, 20; y la altura, 30. Tanto el templo como sus proporciones permanecieron como símbolo de toda iglesia consagrada de la Cristiandad.




(La Música del Renacimiento, Allan W. Atlas)