Mostrando las entradas con la etiqueta Iconografía. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Iconografía. Mostrar todas las entradas

jueves, junio 18, 2009

Penguin cafe orchestra


El pingüino como elemento simbólico ha dado mucho juego en el XX: la paradoja de un animal que viste mejor que un ministro y que no habla, pero que funciona en su sociedad. Ha tenido un gran impacto en el video musical, como en éste mítico de Jean-Michel Jarre.

Aquí nos interesa porque da nombre a la Penguin Cafe Orchestra, un grupo de músicos que gira alrededor de un tal Simon Jeffes, nacido en (Sussex, 1949-1997). Logran un sonido espectacular.

Como dice la Wikipedia, no es fácil clasificarles. Podríamos citar su vocación oriental -atmósferas tonales como en un raga hindú- en Music for a found harmonium. Tal vez su minimalismo percusivo en Telephone and Rubber band o la ruptura rítmica -casi bartokiana- de Perpetuum mobile. Por lo demás, su sonido luce un barniz celta impecable en la madera de las cuerdas.

Pero sobre todo movimiento, ciclo progresivo -valga la paradoja- y meditación de acordes en golpes de expresión arco arriba-arco abajo. Un pequeño grupo de notas ostinadas dentro de un globlo de espacios armónicos cambiantes y casi narrativos. Estrépito de color y vida [por cierto, mucho ostinato y mucha cuerda también en Coldplay].

Ya sé que decir que también hay mucho de Bach es como decir que hay mucho oxígeno en el agua, pero el dibujo de la línea melódica es acuáticamente bachiano.

Esta gente sabía muy bien lo que se hacía y por eso me llama la atención lo del pinguino: hay algo más que un chiste desenfadado en el nombre del grupo y el pájaro polar es protagonista de las portadas de sus discos, como la que ofrecemos arriba. Quizá una marca de estilo. Me explico: a pesar del pico, el pingüino es elegante. Esto en este tipo de música puede tener un claro mensaje de distinción: "Eh, nosotros somos sofisticados".

Si además tenemos en cuenta la conexión minimalismo-Glass de este grupo y la relación del padre de Jarre con los estudios de música concreta en Francia, casi advertimos en el ave un icono de aquella música "híbrida": no es clásica, no es popular; no les importa. Son la Penguin Cafe Orchestra.



miércoles, febrero 04, 2009

Partituras de un infierno musical



(Ya sé que es un poco cutre, pero no sé hacerlo de otra manera)
Me fascina el Google Earth del Prado mucho más que a un tonto un lápiz. Y más si te permite ver con detalle como éstas: se trata de un instante pictórico en el Infierno de El Jardín de las delicias de Hyeronimus. El programa permite leer perfectamente la partitura. Menudo puntazo para la iconografía musical.
¿No habíamos hablado ya de "palimpsesto" y de aquel Fernández Guerra que veía músicas en Dante y en la Capilla Sixtina? Pues, voilà!, he aquí la música del infierno del Bosco.
Puede tratarse de una pieza de un Antifonario escrita en una clave de Do (supongo en cuarta), ya que está sobre la línea superior del tetragrama, y parece monodia, aunque el ámbito excede sin duda de la octava (Re por el grave, Mi por el agudo), pero esto requiere un estudio más científico que mi análisis patrocinado por la Sociedad Internacional de Melómanos muy Freakies.
Acepto sugerencias. Puede ayudarnos la plantilla orquestal: un arpalaúd y algo más...

sábado, enero 31, 2009

Beethoven en viñetas


La noticia aparecía en el suplemento del New York Times que trae El País los jueves (aquí la original).En las viñetas de Charlie Brown -sí, el de Snoopy-, hay un personaje, un tal Schroeder, que siempre aparece tocando un piano mientras el dibujante Schultz lo acompaña de fragmentos de música. Hasta hora, poco analizados.

El artículo lo dice de forma clara: si uno no sabe música, se pierde la mitad de la película. En realidad, como parece advertir Meredith, esas partituras no son pura alegoría, sino música beethoveniana pura y dura. Vamos, la bandita sonora de la viñetita.

Arriba, por ejemplo, Schroeder, el amigo de Charlie, aparece tocando con un fragmento de la reducción para piano de la Quinta sinfonía. Nada más y nada menos que el incisivo motivo rector. Pa, pa, pa, paaaaaaaaaaaaa....