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domingo, agosto 30, 2009

Pitágoras y la emoción





Franchino Gaffurio: Theorica musicae.

Vamos a ver una cosa: la octava, la quinta y la cuarta son, por ese orden, las "consonancias perfectas", aceptadas así por los teóricos desde el medievo occidental. Pero eso viene de antes.

Ya sé que esto es muy pobre pero, como la ignorancia es muy atrevida, me atrevo a explicarlo así: en la cuerda de mi viola, si yo dejo reposar levemente mi meñique en la mitad aritmética de la cuerda (de su longitud) y la hago vibrar con el arco obtengo la octava aguda (de la 440, su la 880hz). Si coloco el dedo en un tercio de la cuerda -sin presionar- aparece la quinta superior(del la, mi) y en el cuarto de la misma suena su cuarta justa (del la, re).

Se puede hablar mucho de convenciones occidentales y todo eso, pero cuando acaba la película se llora siempre -o casi siempre- cuando escuchamos alguna de estas tres consonancias; bueno, vale, es más complejo, pero hoy lo quiero así.

La cuestión es: si es sólo matemáticas, ¿por qué nos emociona tanto? [palabra clave: armonía]

Aquí la historia de el monocordio, Boecio y Pitágoras.


martes, octubre 28, 2008

De Leibniz y la música


Uno de los autores que aparecía en el ensayo de Ramón Andrés era el de Leibniz. Su nombre aparece ligado inexorablemente a la biblioteca de papá Bach y a la biblioteca de la estética musical de todos los tiempos. Reconforta leer algunas de sus frases: "la música es una matemática que se ignora, una aritmética inconsciente". Tiene muchas más.

Aprovecho desde aquí para recomendar (insistir en) la lectura de ese suplemento mágico de los sábados de ABC. El Cultural de toda la vida que cada vez está mejor.

En el último número, Blas Matamoro dedica una exquisita columna al caso Leibniz en ese rinconcito para la eternidad llamado "Modulaciones". Aquí resume de esta manera algunos puntos de su pensamiento musical:


Leibniz, me permito colegir, pensaba la sociedad humana como esa suma de individuos que, aun en sus particulares disonancias, pueden resolverse en una conjunción armónica, así como la luz lo hace con la sombra o viceversa. Puede se que cada uno se valga de una lengua distinta pero hay en tondos nosotros la memoria mítica de haber tenido una sola lengua, universal y compartida. ¿Es la música el resto sonoro, irrefrenable, de aquellos perdidos signos?


miércoles, marzo 19, 2008

El surrealismo o Magritte

Esferas sonoras

Su pintura es llamativa, enigmática, conceptual. Está tanto en el teatro de absurdo de Pirandello como en las obras teóricas de Jung. Él mismo se niega como pintor. Es más bien un caso curioso, eso es indudable.

Escenas de casos sin resolver y mentes somnolientas. Metafísica del humor y retrato del XX. Propuestas fotográficas. Seres poco humanos. Quebraderos inútiles de cabeza.

Figura personalísima la de este belga. René Magritte, surrealista.