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lunes, febrero 06, 2012

Una lectura católica de Gran Torino


Pocas películas mueven tanto como las de Clint Eastwood; y cómo mueven las últimas: Mystic River, Million dollar, Baby, Gran Torino... El buen cine nuevo siempre nos recuerda que en el movimiento surge la emoción ("motion is emotion").
No puede -ni debe- pasar desapercibida una visión católica de
Gran Torino. Porque hay más de una pista inequívoca que nos conduce a ella y que el propio Eastwood no esconde. La presencia del cura católico ya es más que recurrente en los títulos anteriores -y siempre tiene un papel casi alegórico: la conciencia-, pero aquí esa presencia es más que circunstancial.
Por eso quiero subrayar tres momentos:
- La confesión explícita: el protagonista reconoce sus pecados dentro del templo, ante el joven sacerdote. Esta despedida tiene una sentencia muy grave (en el sentido de profundidad, claro): "Ya estoy en paz".
-La confesión implícita: cuando encierra a Tao antes de llevar a cabo su "misión". Eastwood sitúa una rejilla entre Tao y el señor Kowalski. Aquí está la verdadera confesión: "¿Quieres saber qué se siente al matar a un hombre?".
-La redención: la entrega a la muerte no sólo tiene una imagen más que simbólica (el protagonista cae al suelo con los brazos en cruz y un plano general que lo reivindica): las últimas palabras de Clint en la escena final, cigarro en la boca y echándose mano al encendedor, son éstas: "Hail Mary, full of grace" ("Ave María, llena eres de gracia").
El buen cine, como la buena cultura, tiene siempre una razón de ser, de causa, un hilo generador que vertebra y proyecta una gran idea y la hace fecunda. Éste es uno de esos ejemplos.
[La veneración a la Virgen María es católica, ni presbiteriana, ni anglicana ni ortodoxa].

sábado, enero 17, 2009

You're the one


Una y otra vez he vuelto a la estantería para coger la cinta de You're the one, la película de Garci. Casi todas las navidades la veo al menos una vez. Qué gustazo.

Garci sabe por dentro que es su película, la suya, la de él. Los grandes saben que si algo es bueno para ellos lo será para el público. Sepia de posguerra, humo de cigarrillos -y de puros-, ópera italiana en gramófonos y cine, mucho cine, en el bar del pueblo.

En Garci las historias ocurren donde sus personajes tienen no sólo el derecho a ser felices, sino el deber a ser héroes. Y así sucede en la mayoría de los casos.

Garci se atreve como ninguno a retratar una época -los cincuenta- donde algunas gentes vivían con ilusiones, sueños y esperanzas... como en casi todas las épocas. En casi todas.

domingo, octubre 26, 2008

Die Stille vor Bach


"Oye, ¿sabes que un grupo de españoles está rodando en Leipzig algo sobre Bach?". Esa fue la carta de presentación de Die Stille vor Bach. Presentación sorprendente donde las haya: una cesta con cine, Bach y españoles; interesante.
Más tarde, la noticia de Pere Portabella (alguien que habita con asiduidad las nocturnidades cinemáticas de la 2) y un trailer confuso de un piano de pared cayendo al vacío.
La película se construye sobre tres planos: un poco de vida cotidiana -muy portabellista-, otro poco de algo raro (o muy raro) y otro tanto de vida de Bach a lo familiar.
Uno tiene la sensación de perderse en el tiempo (¿cuándo se acaba la película?) y de no encontrarse con el Bach que buscaba, pero hay algo que deja un sabor amable para consultar con la almohada. Quizá la música más que el silencio, pero no está muy claro.
[Aviso para melómanos: hay varios detalles simpáticos y esparcidos por la cinta a lo largo de una hora y treinta y siete minutos]

martes, enero 02, 2007

Suspicion


No sé si será la hora, ni el lugar, pero el día que vi Suspicion (1941) de Alfred Hitchcock sentí que su perfección en el arte es absolutamente calculada, fría, matemática. La forma que el director tiene de construir tramas, vértigos y 'sospechas' no sólo es ingeniosa, sino que además es producto de un planteamiento estructural complejo y bien tejido.
La película empieza con la escena del tren -un cortometraje en toda regla-, metáfora y profecía del largometraje que le sigue, con digresiones espléndidas, como el diálogo de Lina con la escritora, antológico.
No sé por qué a mí este Hitchcock no me convence del todo con ese final; mira que es difícil fiarse de este Cary Grant... Sírvase usted mismo.

jueves, diciembre 28, 2006

La huella


Si hay una película que ver estas navidades -y todas las navidades- es La huella, del director Joseph L. Mankiewicz, del año 1972. No tiene pérdida. Lo cierto es que a mí me gustan muchos los clásicos, pero es que ésta es una obra maestra.
Búsquenla por el baúl de los recuerdos de algún destartalado videoclub de barrio, o pídansela a algún viejo cinéfilo conocido. Es genial. Y además sale Michael Caine; no les digo más.
Bueno, sí, como decía Kant: "Atrévanse a pensar", que es muy divertido.

miércoles, noviembre 29, 2006

Copying Beethoven


Un pretexto exiguo: una muchacha, Anna Holtz, en la casa de Beethoven; como copista. Un tiempo acotado: los últimos días de la vida del compositor. Una circunstancia hostil: la existencia del Amadeus de Forman.
Una interpretación fabulosa: Diane Kruger, espléndida, y Ed Harris, bueno, qué les voy a contar de Ed Harris que no sepan. Magistral, como casi todo lo que hace. Qué acierto.
Un hecho insólito: el gran Beethoven en su sordera más íntima. Una realidad incontestable: el genio del genio. Una visión particular: los ojos de esa Holtz, proyectados hacia el público.
Gracias por regalarnos un momento único: el movimiento que genera emoción, la inmanencia absoluta de la Novena Sinfonía. Vayan a ver la película.

jueves, abril 27, 2006

Tiovivo c.1950


El que les habla y escribe no puede ocultar su admiración por el Cine de Garci. Digo 'Cine', sí, con mayúsculas, porque Garci es un autor mayúsculo. Valga este artilugio de homenaje a su creación y, en especial, a su película 'Tiovivo c.1950'.
El título deja entrever una c. antes de la fecha, negando cualquier posible vocación histórica. No quiere Garci contar la Historia, sino las historias, que son, en definitiva, las más nuestras.
Resulta difícil hacer buen cine, sobre todo cuando hay una gran parte de cinéfilos que se niega a conceder al prójimo la mirada que exigen para ellos mismos. Pero hablemos de arte, y no de crítica.
Tiovivo es un retrato humano y sincero de una realidad vivida, de las que no se escriben en los libros, de las que hay que sentir, gritar, llorar, reír. Pero 1950 es todo eso callado, leve, profundo, barroco (en el sentido más artístico). Decía Maravall que aquellas figuras constreñidas de las portadas románicas no eran sino el más puro reflejo de la sociedad barroca del siglo XVII español. Nada más lejos anda la intención de Tiovivo. Pero en fin, "ojos que no ven..."
Hagan un viaje al interior de sus corazones: vean una buena película y disfruten con su música, su color y sus humos humanos; esas pequeñas cosas que hacen de Garci un gran director.

jueves, enero 26, 2006

Match Point


El último filme de Woody Allen es una historia de amor, desamor y muerte; como casi todas las demás. Lo que hace diferente a la obra es que estos elementos se conjuran para ofrecernos una tragedia nueva, moderna, pero con un toque de belleza clásico, universal. Aquí reside el encanto de 'Match point'.
La continuas incisiones del aria de Caruso conceden al cuerpo de la película un carácter episódico habitual en Allen. La fragmentación temporal es espléndida: la forma en que secciona y presenta los sucesos es de una gran calidad cinematográfica.
Todo ocurre como si de una ópera italiana se tratara: la contemplación de la belleza, la magnitud de los momentos, el valor de las palabras y la fragilidad de la vida.

miércoles, diciembre 28, 2005

Les Choristes



"Les Choristes", o "Los niños del coro", es una genial, espléndida, plena, brillante y fresca demostración de que los valores se imponen, callados, lúgubres, pacientes pero activos, al camino de la vida, "le chemin de la vie". La ilusión, la esperanza, la inocencia y el triunfo son algunos de los trazos que el director Christophe Barratier codifica bajo un lenguaje humano, preciosista, desde una óptica agradable, pero no por ello descuidada o vacua, con el único objetivo de retratar las andanzas de un maestro por un orfanato en la postguerra francesa.

martes, mayo 17, 2005

Million dollar, baby


La gran película del año, sin duda. Aquellos que han querido ver en ella un alegato sobre la eutanasia -apologético vocablo hostil- han perdido el combate por k.o. técnico.La obra de Clint Eastwood va mucho más allá.
Ante el espectador, un trío excepcional se debate por la vida: la de verdad, la humana, la existencial, la profunda, la desgarradora "struggle for life".
Ante el hombre, la desnudez de los sentimientos, del humor, de los silencios de éste Frankie al que ya conocemos de tantas y tantas batallas, y, sobre todo, del sonido de aquella vieja guitarra que le parte el corazón a más de uno.
Ante el animal, la noción del movimiento, el revelador "motion is emotion" del gran cine, el ladrido de aquel perro que un día se fue para no volver.
Ante el ser humano, el anonimato de algunos hombres buenos, como Dunn, como el genio de Freeman encarnado en un retirado boxeador y la sonrisa de aquella chica joven que un día tuvo un sueño.
Ante el mundo, un final abierto, que trasciende más allá de las cámaras.