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miércoles, octubre 22, 2008

Fray Luis y Salinas


Fray Luis de León, catedrático de la Universidad de Salamanca, escribió esta Oda a Francisco Salinas, también catedrático allí, de la que rescato tres pedacitos:

Traspasa el aire todo
hasta llegar a la más alta esfera,
y oye allí otro modo
de no perecedera
música, que es la fuente y la primera.

Y como está compuesta
de números concordes,
luego envía consonante respuesta;
y entrambas a porfía
se mezcla una dulcísima armonía.

¡Oh, suene de contino,
Salinas, vuestro son en mis oídos,
por quien al bien divino
despiertan los sentidos
quedando a lo demás amortecidos!

Salinas, célebre músico de la época, ciego de nacimiento, tiene un tratado sobre las relaciones armónicas que impresionaría al propio Schönberg (De musica libri septem, Salamanca, 1577). Fue Salinas el que certificó, ante el tribunal de la Inquisición, la sabiduría e inocencia de Fray Luis sobre el conocido caso (la traducción del hebreo del Cantar de los cantares).

Lo cierto es que Fray Luis lo clava: ese aire que llega a la más alta esfera es un tema central de la historia de la música. De la teoría griega de Tolomeo y Arístides Quintiliano a la española de Salinas y Ramos Pareja hay unos cuantos años, pero ahí queda lo tratado por los primeros en la revisión de los segundos.

La teoría de Salinas es compleja, pero su música debió ser armónica, al menos para los oídos de Fray Luis. De ahí que hable de consonancias ("consonante respuesta"), estableciendo determinadas relaciones interválicas (cuartas, quintas y octavas, sobre todo), aunque ya en época de Salinas el escaparate armónico era más amplio.

martes, octubre 21, 2008

Alondra de verdad


Título dado al conjunto de poemas -con sentido unitario, según Díez de Revenga- por el que Gerardo Diego hace pasear a algunos músicos, como Beethoven, Schumann, Schubert o Debussy.
El santanderino dio varias conferencias sobre literatura y música -lo cual ha sido tratado ya por algunos- y, en su especial devoción por el arte de los sonidos, dejó varias joyas como este soneto:

A C.A. Debussy

Sonidos y perfumes, Claudio Aquiles,
giran al aire de la noche hermosa.
Tú sabes dónde yerra un son de rosa,
una fragancia rara de añafiles

con sordina, de crótales sutiles
y luna de guitarras. Perezosa
tu orquesta, mariposa a mariposa,
hasta noventa te abren sus atriles.

Iberia, Andalucía, España en sus sueños,
lentas Granadas, frágiles Sevillas,
Giraldas tres por ocho, altas Comares.

Y metales en flor, celestes leños
elevan al nivel de las mejillas
lágrimas de claveles y azahares.

Se ve que Gerardo Diego conocía bien la literatura orquestal de Debussy y lo clava cuando dice "Perezosa/tu orquesta, mariposa a mariposa", algo que va muy bien con el Prélude o La mer. Aquí hay unos "ochenta atriles".