lunes, junio 29, 2009

Jesuitas euclídeos


En el año de la astronomía, la figura mítica del jesuita Mateo Ricci: fue a llevar la buena nueva a China, realizó la primera traducción al mandarín de Los Elementos de Euclides y entró en la corte del emperador de la dinastía Ming vestido come dei bonzi.

Sus aportaciones al conocimiento matemático tuvieron hasta el reconocimiento del régimen comunista, como prueba su imagen en algún sello (arriba).
El XL Semanal de Abc trae esta semana una entrevista a José Gabriel Funes, "el astrónomo del Vaticano". Jesuita como Ricci, este argentino lo tiene claro: "la existencia de vida en otros planetas sería otra expresión de la gran obra de la Creación".

jueves, junio 18, 2009

Penguin cafe orchestra


El pingüino como elemento simbólico ha dado mucho juego en el XX: la paradoja de un animal que viste mejor que un ministro y que no habla, pero que funciona en su sociedad. Ha tenido un gran impacto en el video musical, como en éste mítico de Jean-Michel Jarre.

Aquí nos interesa porque da nombre a la Penguin Cafe Orchestra, un grupo de músicos que gira alrededor de un tal Simon Jeffes, nacido en (Sussex, 1949-1997). Logran un sonido espectacular.

Como dice la Wikipedia, no es fácil clasificarles. Podríamos citar su vocación oriental -atmósferas tonales como en un raga hindú- en Music for a found harmonium. Tal vez su minimalismo percusivo en Telephone and Rubber band o la ruptura rítmica -casi bartokiana- de Perpetuum mobile. Por lo demás, su sonido luce un barniz celta impecable en la madera de las cuerdas.

Pero sobre todo movimiento, ciclo progresivo -valga la paradoja- y meditación de acordes en golpes de expresión arco arriba-arco abajo. Un pequeño grupo de notas ostinadas dentro de un globlo de espacios armónicos cambiantes y casi narrativos. Estrépito de color y vida [por cierto, mucho ostinato y mucha cuerda también en Coldplay].

Ya sé que decir que también hay mucho de Bach es como decir que hay mucho oxígeno en el agua, pero el dibujo de la línea melódica es acuáticamente bachiano.

Esta gente sabía muy bien lo que se hacía y por eso me llama la atención lo del pinguino: hay algo más que un chiste desenfadado en el nombre del grupo y el pájaro polar es protagonista de las portadas de sus discos, como la que ofrecemos arriba. Quizá una marca de estilo. Me explico: a pesar del pico, el pingüino es elegante. Esto en este tipo de música puede tener un claro mensaje de distinción: "Eh, nosotros somos sofisticados".

Si además tenemos en cuenta la conexión minimalismo-Glass de este grupo y la relación del padre de Jarre con los estudios de música concreta en Francia, casi advertimos en el ave un icono de aquella música "híbrida": no es clásica, no es popular; no les importa. Son la Penguin Cafe Orchestra.



lunes, mayo 25, 2009

Oh when the Saints...


Escuchar Radio 3 y algo como “Tears in the wind” en la noche del domingo regala a las grandes novelas su perfecta banda sonora. Aprendiendo a caminar (o quizá mejor ‘echando a andar’).

La novela tiene ya su argumento: se escribe cada día en las calles de algún sitio de cualquier ciudad, pero con tanta luz en mi Madrid filipino que casi no la imagino en otra dependencia.
Una joven americana paseando a la Miss Daisy castiza Andrés Mellado arriba, Gaztambide abajo, Guzmán el Bueno arriba, Fernández de los Ríos abajo.
O sentadas en un banco, escuchándose sus silencios la una a la otra, a veces algo de familia: de la que está allí, de la que no está aquí…
Pequeños bostezos de sonrisas y, a veces, grandes sonrisas infinitas. Qué bello es vivir.
El tipo del saxo siempre en la esquina del Santander. Sabe mucho o quizá casi nada. Apenas viejas improvisaciones, pero no suena mal del todo (no me importa oírle el
“Oh, when the Saints…” ).
Casi sin quererlo surge un diálogo euroamericano: nos traen la prudencia de su sonrisa, mucho más poderosa que las quejas de nuestra historia –siempre con lo de la Vieja Europa, ¡como si supiéramos tanto que ya pocas cosas…!-

Esa América inocentona y crédula no sabe un carajo del mundo, pero, caray, ¡se acuerdan tanto de su familia! Y cómo sonríen.

sábado, mayo 02, 2009

Big bang

El universo tiene, como yo,
La sustancia de todo lo vivido
Y de todo lo por vivir –un poco de J.R.J-,
Pero tiene conciencia.

Se estira y se agranda,
Utiliza sabiamente un antiguo mecanismo
que lo pasea en un estado de rítmica irregular:
grave ironía de nuestro ridículo reloj.

No es silencioso: suena
En disonantes acordes que,
Como líneas paralelas,
Armonizan en el infinito.

Música residual
De un bang que no recuerdas.
Porque no era razón sino amor,
El estallido de la luz.

lunes, abril 27, 2009

Telemann


Cualquier violista conoce de sobra el concierto de Telemann, una obra brillante y agradecida. Su dificultad estriba, como en cualquier barroco, en la consecución de un tempo y percusión digital idóneos.

Georg Philipp Telemann (1681-1767) fue un fecundo compositor contemporáneo de J.S. Bach. Estudió leyes en Leipzig y fue cantor allí.

Lo que llama la atención es que, aparte de cantatas, oratorios y música de cámara, Telemann tiene un Don Quixote auf der Hochzeit des Comacho, ópera cómica en un acto y que parece ser una de las primeras representaciones musicales de la historia de Quijano. Habrá que ver cosas por ahí.


sábado, abril 25, 2009

La estrella de Sevilla


En la Noche de los Libros, con una temperatura que invita a recordar aquello del "Viva Madrid que es mi pueblo" de Arniches, La Latina luce esa puesta en escena difícilmente superable por otras estancias. Llegamos a Embajadores y en su número noveno la casa actual de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, la que ahora dirige Eduardo Vasco. Ahora se enfrentan a La Estrella de Sevilla.

Tuvimos la oportunidad de ver, eso sí, en Almagro, la última puesta de largo para el Hospital de San Juan, allá por el 98 [ahora vuelve]. También con la CNTC. Esto es otra historia. A uno, teórico de autorías y cronologismos, le gusta oír lo de "atribuída a Lope", porque le da cierta altura sobre la producción en serie, pero también realza la marca del fénix.

Desde El castigo sin venganza no hay drama más drama en Lope, con un gracioso poco cómico ante la gravedad de la trama y unos hechos de altura, por la presencia real y la honra como móvil fatal hasta sus últimas consecuencias. No quiero desvelar mucho más.

Humilde felicitación a la propuesta de Vasco: un reparto excepcional de seres de carne, pero descarnados, catarsis explícita y necesaria, honda y universal. Montaje exclusivo de trajes y Ray-Ban, funky justificado. El gran teatro del XVII en un Madrid que respira guiones por todos los rincones.


Agnus Dei


¿Cómo voy a decir algo sobre esto?

martes, abril 07, 2009

Budapest


La fachada de San Esteban mirando al Danubio ilumina una callecita peatonal con el oro de sus letras. En grande se lee: "EGO SUM VIA, VERITAS ET VITA". Plaza brillante de luz y gentes de todo el mundo.
Después la Ópera, el palco de Sisí en un festival de estucado en orfebrería minuciosa. Espléndida de música. Ponían Xerse, la famosa obra de Haendel con el "Ombra mai fu". Bustos de Liszt, Bartók y Kodály.
Muy cerca de allí, el Museo del Terror. El testimonio de un país por el que han arrasado Hitler y Stalin. Impresión de la infamia humana, dolor transformado en la impotencia del silencio: el sótano negado de luz es la expresión de la sordidez, del holocausto, de lo que nunca debe ser otra vez; nunca más.
Un amigo magiar nos invitó a descubrir cuál era la bebida preferida de Pancho Púskas, auténtico héroe nacional para jóvenes y escaparate húngaro en aquel legendario Real Madrid de los sesenta. Se trataba de una especie de combinado de vino blanco rebajado con agua. Un buen trago para despedir Hungría.