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martes, julio 26, 2011

No me mueve, mi Dios, para quererte

San Juan de Ávila

Fue mi madre quien me descubrió este soneto, que según pone la Wikipedia -y no es poca cosa-, Bataillon atribuye a san Juan de Ávila, al que quizá celebramos pronto como doctor de la Iglesia. He aquí el texto:

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Otro crítico (un tal Montoliú) defende la autoría de Lope, y la verdad que me recuerda bastante a algún otro suyo. En cualquier caso, sea de quien sea, es para lectura y emoción de todos.

lunes, abril 18, 2011

Apasiónate


En Almodóvar, Semana Santa es pasión. Pasión de tambor y de corneta; redoble de caja y solo de trompeta. Pasión de Ramos, cuando en mi pueblo entra el Señor, por esta tierra de altivos, donde las palmas son de olivo. Via Crucis solemne: voz desgarrada de los poetas que dieron alma a esta tierra del Carmelo. Miércoles de encuentro antes de que cante el gallo: el cielo manchego viste un velo morado. Jueves de dolor, que se pinta de verde cofrade y rojo. Cristo de la Caridad. Faroles por la calle Real. Viernes del César: túnicas y monedas; caras y cruces. Noche de espanto, de silencio y de vela callada sobre adoquín oculto. Peinetas en llanto y negro en la oscuridad. Viento de bandas y pompa del desgarro. Sábado de vigilia y cera sin luz; lenta espera que no llega. Cristo pequeño, imagen humilde del Jesús hecho hombre y júbilo del Dios resucitado cuando los ángeles cantan paz para los hombres. Procesión del alma y llama de los sentidos. Reencuentro con la vida y pasión de las pasiones en mi pequeño pueblo manchego donde la fe ya no es... sólo de mis mayores.

domingo, enero 17, 2010

Sisapo



Del resumen de un gran amigo mío, se cuenta esto de Sisapo:

Sisapo (La Bienvenida, en el término de Almodóvar del Campo)
Una de las zonas mineras más famosas de Hispania en la Antigüedad era la zona de la ciudad de Sisapo, rica en cinabrio, mercurio y plata. Lo señalaron Estrabón [III, 2, 3, la información quizá le venga de Posidonio, cf. III, 2, 9; habla también de una antigua y una nueva Sisapo, es decir, la ciudad ibérica y romana] y Plinio [N. h. 33, 118 y 33, 121]. Al final de la República fueron estas minas, como testimonia Cicerón [Phil. 2, 48] conseguidas por Antonio, que les sacó partido por medio de una sociedad de arrendatarios. Una sociedad de socii Sisaponenes se menciona en una inscripción de Capua de finales de la República o inicios del imperio [CIL X 3964]. Por la inscripción se sabe que Sisapo estaba en la Hispania Ulterior, algo que confirma Plinio [N. h. 3, 14] aunque que Ptolomeo sitúa erróneamente al norte de Oretum [2, 6, 58]. En favor de su pertenencia a la provincia de la Bética habla una inscripción de Castulo, según la cual la vía que iba del Castulonensis saltus a Sisapo fue realizada bajo la supervisión de un procurator de la provincia de la Bética.
La localización de Sisapo, que acuñó monedas, fue mucho tiempo discutida y se propusieron muchas localizaciones entre Puertollano y Almadén. El problema viene de la poca precisión del Itinerarium Antonini. En esta fuente [444, 7], las distancias de Emérita en dirección este a Metellinum (Medellín), Contosolia (junto a Magacela) y Mirobriga (Capilla) se dan con exactitud, pero Sisapo estaba a 13 milia passuum al este de Mirobriga y a 20 milia passuum al oeste de Carcuvium (Caracuel), con lo que entre Mirobriga y Carcuvium habría en total 33 milia passuum, unos 50 km., pero realmente hay una distancia por el valle de Alcudia de 100 km. Es seguro que en el Itinerarium los nombres de las paradas y las medidas de distancia se han perdido al este y al oeste de Sisapo.
Hoy se puede dar por cerrada la discusión sobre Sisapo, pues un gran asentamiento ciudadano defendido por una muralla –según la información de campo y a simple vista, entre otras cosas con un anfiteatro- junto a La Bienvenida en el valle de Alcudia y en el término de Almodóvar del Campo (a una distancia de 30 km. en línea recta en dirección sudoeste), aproximadamente a medio camino entre Mirobriga y Carcuvium, donde fue localizada la ciudad buscada ya por A. Blázquez, es sin duda Sisapo [BRAH 15, 1889; cf. también T. García de la Santa, Rev. de Arch., Bibl. y Mus. 61, 1955, p. 673 ss.]. Las excavaciones comenzadas allí en 1980 sacaron a la luz el fragmento de una inscripción de dedicación, cuya parte final hay que reconstruir así: -----/[---]+[-ca.5-]/S]isaponen/[sium].
Que Sisapo era una ciudad con privilegios es probable ya por su caracterización en Plinio. Este autor habla de aquella zona de la Baetica, que él considera como territorio de los túrdulos dentro del conventus Cordubensis: Habet oppida non ignobilia Arsam, Mellariam, Mirobrigam Reginam, Sosintigi [=Sosontigi], Sisaponem [N. h. 3, 14]. Con la palabra Sisaponem no hay referencia en Plinio a ninguna categoría constitucional, sino al significado de los asentamientos mencionados. La importancia de estas ciudades se ve en que llegaron a ser municipios; Arsa, Mellaria, Mirobriga y Sosintigi recibieron el estatuto municipal en parte con Augusto y en parte con los Flavios. Por ello no hay que dudar del mismo estatuto para Sisapo, pues por las fuentes tenía que ser mucho más importante por su riqueza minera que las otras. También es plausible que los Sisaponenses, que por sus relaciones con los dirigentes romanos y los arrendatarios caballeros tendrían influyentes patroni ya en la república tardía, recibieran su status privilegiado no con los Flavios, sino ya al inicio del imperio.
La nueva inscripción da nuevos argumentos: por su tipo debía de ser una inscripción que cubriese el basamento de una estatua. De hecho sabemos de la existencia en La Bienvenida de varios zócalos y una base de una estatua de piedra volcánica oscura y áspera, que no ofrece ninguna superficie plana apropiada para einmeisseln inscripciones anspruchvolle. Con basamentos de tal material era inevitable poner lápidas de mejor material y pulidas, que podían ser sujetadas en la parte de delante [el basamento lo vio Alföldy en 1985 en parte en la zona de excavación y en parte en el muro de la iglesia de Nuestra Señora de la Bienvenida, iglesia ya mencionada en 1590 por Hervás Diccionario 103]. Por el tipo de tales inscripciones nos encontramos con una dedicación o a un gobernante o a un ciudadano destacado o quizá a una divinidad. El nombre Sisaponenses al final de una inscripción de dedicación hay que relacionarlo con una comunidad, con un consejo de decuriones o con un magistrado, que fuera mencionado como dedicante; eso correspondería al esquema constructivo de tales textos con un nombre de comunidad al final. Por ello las siguientes posibilidades de restitución aparecen como las más probables: [res publica S]isaponen/sium o [ordo municipi S]isaponen/sium o [IIvir vel sim. municipi S]isaponen/sium. Esta inscripción pertenecería a finales del siglo I o en el II por el tipo de escritura, con letras alargadas y estrechas, que eran generales en la Baetica desde los Flavios, sobre todo en la época de los Antoninos.
Durante las excavaciones en Sisapo se descubrieron además fragmentos similares de recubrimientos de mármol de basamentos de estatuas. Aunque del texto hay sólo restos miserables, se relacionan con inscripciones de dedicación oficiales como las que conocemos por la epigrafía de ciudades romanas. La primera parece que comienza con las palabras [Im]p[eratori] C[aes(ari)---]. Parece la típica dedicación a un soberano; el tipo de escritura es de la época julio-claudia, del siglo I. El segundo fragmento, con letras rusticae capitales muy estrechas de la época flavia o mejor de la antonina, parece que pertenece a una dedicación a un ciudadano prominente.
Lo mismo que Oretum podría Sisapo haber poseído un territorio extenso. No hay apenas que dudar que era administrada desde allí la región al norte de Sierra Morena –al norte de la zona de los Pedroches en Córdoba- junto con el valle de Alcudia y en el oeste hasta la zona de minas de Almadén y al este hasta la zona minera de Puertollano junto con las famosas minas de Diógenes.

[ALFÖLDY, Geza, Urbanización romana en la meseta de Castilla la Nueva. ‘Test’ sobre la romanización (Sesiones de la Academia de las Ciencias de Heidelberg, sección filosófico-histórica, 1987, sesión 3ª), Editorial Winter, Heidelberg, 1987]

Para empezar, no es poca cosa que Sisapo fuera ya citada en Estrabón, Plinio y Cicerón. Todo apunta a que pertenecía a la Bética, lo que nos hace más andaluces si cabe -o más "tierra de nadie", si cuela-.

La famosa inscripción (arriba) data de finales del siglo I y II por el tipo de escritura, según cuenta Alföldy. Además todo apunta a que dicho "municipio" o extensión amurallada recibía ciertos "privilegios" de Roma. Se habla incluso de una primitiva empresa "socii sisaponenses", lo cual es ya casi la repera. A lo mejor se me ocurre montar una asociación con ese nombre...



lunes, octubre 05, 2009

La vuelta de los ángeles


Aquí se cuenta todo. En apenas nueve meses -la proyección era de un año-, quedan concluidas las obras de restauración del retablo mayor de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción.
Era una deuda pendiente con la historia local: una memoria histórica de verdad. Setenta años después de los actos vandálicos que destrozaron la iglesia, un retablo "nuevo" ve la luz para Almodóvar.
Han vuelto los ángeles a las columnas y los querubines -¡cuarenta y ocho! a una vegetación de éxtasis coronada en la cima por la solemnidad de la cruz, todo en madera de la buena. Un viaje de emociones y lágrima sin nombre al entrar por la principal.
Por la insistencia de los hermanos Lozano -Leopoldo y Tomás- Patrimonio accedió a que se trabajara con madera de verdad -yo no entiendo mucho- en lugar de resinas y otros materiales secundarios, lo cual encareció netamente el presupuesto. Pero ya que estamos, que se haga bien, ¿no?
Al término de las celebraciones -un poco antes del Ite, missa... del primer domingo de Agosto, los restauradores -auténticos protagonistas del prodigio- explicaban su obra a la comunidad. Emociona -a mi madre mucho más, claro- escuchar treinta años después de su muerte, que "el trabajo de restauración habría venido facilitado por la labor de Pepe Rey [mi abuelo], que dejó bien establecido un cuerpo de madera sobre el que se sustentaban las columnas..."
Esto es mucho más de lo que cualquier nieto pueda esperar del legado familiar. Bien sabe Dios que lo está viendo desde ahí arriba.

miércoles, febrero 25, 2009

Una reseña sobre San Juan Bautista de la Concepción


Buceando por google en busca de artículos sobre Lope, Calderón y/o teatro áureo musical, apareció ante mis ojos una reseña sobre la edición de Pujana de las Obras Completas de San Juan Bautista de la Concepción, publicada por la BAC en cuatro tomos.

A uno se le pone el vello de escarpia al leer lo que escribe Francis Cerdan, autor de la reseña:


San Juan Bautista de la Concepción ([n. en Almodóvar del Campo] 1561-1613), tardíamente canonizado en 1975 por Paulo [sic] VI, fue reformador de la orden trinitaria, llevando a cabo la última reforma del período postridentino. Puede afirmarse que se trata de uno de los más valiosos escritores espirituales del Siglo de Oro (Lope de Vega le llamó "el más hermoso genio de España"). Pero, a diferencia de los demás autores ascético-místicos de su época que han alcanzado gran renombre, él ha quedado poco conocido en el mundo religioso y aún menos en el literario. A pesar de varios estudios y en particular de la muy valiosa obra de conjunto de Juan Pujana en torno a su vida y escritos, San Juan Bautista de la Concepción no ha tenido hasta ahora el reconocimiento que se merece como figura cimera del Siglo de Oro de la cultura española. Por eso hay que felicitar a la BAC por la magnífica publicación de las obras completas de ese magno místico y escritor espiritual.

martes, octubre 28, 2008

Alfredo Palmero




Pintó de todo y de casi todos. Manet a lo Goya y retrospectiva de Sorolla a lo Degas. París a lo Pisarro y retrato de salón. Elegancia de pincel, luz y color. Es difícil ver en sus lienzos un estilo personal, si exceptuamos el gusto que por los caballos sentía Alfredo Palmero.
En Almodóvar Palmero es una calle, una casa, un museo y una biblioteca cervantina. Y algo más: el nombre de un artista que vivió en París, expuso en Barcelona y se movió en ese paréntesis que se abre entre los muy grandes y los muy pequeños.
El Museo Palmero miente de fachada, pero mantiene el sabor de una casa que alberga cuadros encima de la chimenea, en la galería o en la escalera que lleva hasta los caballos… Nada que envidiar al Lázaro Galdiano.
Cuestión aparte es la colección del anexo cervantino que guarda la casa del pintor contigua al Mesón Gallardo-Vizcaíno, en la Glorieta. [sssch… la biblioteca se compone de unas cien ediciones del Quijote en varias lenguas] Aquí podrán degustar un buen vino manchego muy quijotesco.
El hijo y el nieto han continuado pintando siguiendo lo que ellos llaman la “saga” de los Palmero. No obstante, mi madre dice que no son muy buenos. Tampoco se cuenta mucho aquí.
Pásense por Almodóvar (arriba La ópera de París).

jueves, julio 03, 2008

Señas de identidad


Es el título de una novela -muy nombrada en manuales- de Juan Goytisolo (Barcelona, 1931). Hay que entender cada cosa en su tiempo, aunque Juan sea de esos escritores que necesitan una edad geológica para entenderse a sí mismo.
Señas de identidad comparte piso con otras dos compañeras: Reivindicación del conde don Julián y Juan sin tierra. Títulos muy reveladores: la pérdida de España -una mezcla de historia y leyenda-, la pérdida de una tierra por un tal Juan y una pérdida de identidad del propio autor, a través de un trasunto llamado Álvaro Mendiola. Nótese hasta qué punto Goytisolo disfraza su propio nombre.
Hay que reconocer que su historia familiar es como para no echar gota. Su madre murió en un bombardeo en Barcelona durante la guerra civil, dejando a él y a sus hermanos huérfanos con unos diez años.
Juan ha huido en su vida de todo material identitario y aquí lo hace a través de un personaje "à la recherche de l'identité perdu".
El comienzo no tiene pérdida (transcribo literal):

Instalado en París cómodamente instalado en París con más años de permanencia en Francia que en España con más costumbres francesas que españolas incluso en el ya clásico amancebamiento con la hija de una notoria personalidad del exilio residente habitual en la Ville Lumière y visitante episódico de su patria a fin de dar un testimonio parisiense de la vida española susceptible de épater le bourgeois, conocedor experto de la amplia geografía europea tradicionalmente hostil a nuestro valores sin que falte en el programa de sus viajes la consabida imposición [...] de la Contrarreforma para acá España viene padeciendo los ataques más injustos irritantes e intolerables que a nación alguna se le haya podido dirigir [...] una visión fugaz y trashumante más propia de un Mérimée de pacotilla que de un vástago de familia acomadada y respetable de padre vilmente asesinado por la horda roja niño bien con todos los gustos y caprichos pagados cristianamente educado...

Bueno, pues, tras todo esto (y un poco más) aparece una frasecita enigmática, quizá no válida para el argumento de la novela, pero sí para este blog:

"Si vous venez avec moi à Almodóvar del Campo vous conaîtrez ce qu'il y a de plus beau au monde"
(¡¡Fantástico!!: "Si vienes conmigo a Almodóvar conocerás allí lo más bonito del mundo").

Que cada uno piense para sí su sitio más bonito del mundo. En Almodóvar hay muchos, pero propongo el Horcajo, en la foto de arriba.

domingo, mayo 11, 2008

Azorín y Almodóvar

Encierros en Almodóvar
Camino por sus calles, pisando sus adoquines, oyendo a mi paso, ecos del pasado. Corredera abajo hasta la Casa de la Marquesa, las monjas y la pequeña plaza de San Benito. Dicen que donde estaba la ermita hubo una sinagoga judía.
Llego a la plaza mayor, asomándome desde la esquina, como quien juega al escondite. Luz tenue de cuatro faroles. No hay un árbol en toda la plaza. La fuente de los santos enmudece ante la fachada de la parroquia. Es una iglesia grande, soberbia de torre y piedra vieja. El reloj nunca está en hora. Ahora un foco ilumina desde abajo la altura hasta el campanario. Le da un color rojizo, casi de la Alhambra. A la izquierda, el Ayuntamiento. Es un edificio grande, blanco, con dos torres a los lados, culminadas en punta por grises azoteas. Coqueto y distinguido. En frente, el casino, donde los socios pasan horas hojeando el periódico en la sala de lectura –ojo avizor en dos ventanas- o apoyados en su fachada amarillenta. Parece que no pasan los años para los casinos de provincia. Como en casi todos, un aire de Calle Mayor de Bardem. Bajamos por la calle del santo, a espaldas de la iglesia. Una calle en dos piezas: una muy estrecha en cuesta y otra horizontal más ancha. Casi se ensancha al punto de la casa del santo chico, como dicen allí. Al final de la calle casi podemos oler el campo en dirección al prao. El pueblo duerme en paz, porque es tarde y mi paseo solitario.
Azorín, en un artículo titulado “Decadencia”, recogido en Literatura y Política (Madrid, 1920):

“¿Vosotros no habéis estado en Escalona, en Olmedo, en Arévalo, en Almodóvar del Campo, en Infantes, en Briviesca, en algunas vetustas ciudades españolas, antes espléndidas, ahora abatidas?”

miércoles, diciembre 05, 2007

Pascual Solís Redondo, músico.



[De izquierda a derecha: Miguel Ángel Solís, Tomás Villajos, Pascual Solís y Ricardo Gallén]


A los 73 años nos ha dejado Pascual Solís Redondo, figura única e indiscutible de la música en Almodóvar del Campo.

Expresar con palabras el sentimiento de emoción que nos causa su pérdida no vendría sino a maquillar el retrato de alguien para quien la cuerda y el viento han dibujado su vida.

La cuerda, en su cello ("tengo que ponerle las cuerdas ya de una vez", me confesaba en una ocasión) y en su pulso y púa (el quinteto de guitarras, laúd y bandurria que lleva su nombre).

El viento, en su carrera de clarinete y en sus voces corales, villancicos y pastores con los que nos ha deleitado cada navidad.

Los jóvenes todavía recordamos su escuela de guitarra, en la calle San Antonio esquina Corredera. Qué voluntad de buen músico, qué tenacidad con los chavales, siempre exigente con la afinación.

Corría en las venas de Pascual sangre de artista, y alguna pincelada sobre el lienzo lo prueba. Pero Pascual ha sido ese ser humano que con 73 años no paraba de repetir: "No hay nada como la música".

lunes, noviembre 19, 2007

'Miguel Prieto y la Vanguardia Cultural'


Éste es el título del Curso que se celebrará en Almodóvar del Campo del 19 al 23 de noviembre de 2007, y que tendrá como protagonista al pintor nacido en esta ciudad manchega hace exactamente cien años.

Las conferencias tendrán lugar en la Casa de la Marquesa y la asistencia a dicho curso se verá recompensada con la obtención de 2 créditos de libre configuración y la entrega de un diploma.

No había oído nunca hablar de este hombre, pero habrá que echarle un vistazo a su pintura, a sus diseños, a su arte.

Exiliado en México tras la guerra civil, esta obra suya rezuma gestos de Botero y algún eco -un poco trasnochado- del Goya más cómico.